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    <title>Tragaluz</title>
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      <title>Roma en el espejo</title>
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      <pubDate>Wed, 5 Aug 2009 12:07:32 +0200</pubDate>
      <description>En la noche dejamos la cabeza en la almohada, al peligro de los personajes que nuestro subconsciente quiera crear. Al abrigo de imágenes confusas que tal vez nunca lleguemos a entender. A veces invitamos al recuerdo a meterse en la cama con nosotros para no dormir solos, y convidamos a las almas de todos los hechizos a que nos atraganten de risas y esperanzas. Qué puede empezar entonces? ¿Qué o quiénes nos aguardan? Se trata de hacer más preciso lo impreciso, porque lo confuso, lo desdibujado también nos constituye y nos delimita. Las personas aparecen como las palabras que nunca se leen. Permanecen a nuestro lado como los libros que se amontonan al otro lado de la librería. Nos hablan, nos abrazan, nos miran desde el breve basamento de huesos y de carne que hay bajo la gran columna secreta de los sueños. Otras personas permanecerán siempre aunque ya no estén, eso ya no es lo importante, hay muertos de treinta años porque ya no tienen nada que contar. Y son estas personas, sus huellas, las que sin saberlo amasan tus sentidos y crean la perspectiva de la realidad. Ellas son las que hacen que seamos lo que somos. Gracias Julián. Gracias Jóse Ángel.&lt;br/&gt;Roma es azul&lt;br/&gt;Está la Roma subterránea. Eso que en cualquier otra parte del mundo es sinónimo de alcantarilla y tuberías, aquí se convierte en un mundo paralelo que no se sabe dónde acaba. Debajo de cada cloaca, en el fondo de cualquier zanja o tras la trampilla de un sótano cualquiera, se abre una puerta que nos lleva al subsuelo más misterioso de la historia. Aquí se encuentra la Cloaca Máxima, una obra maestra de alcantarillado que aún permanece en perfecto estado de funcionamiento, el Domus Aurea de Nerón, el acueducto Acqua Vergie que todavía abastece algunas de las más famosas fuentes de Roma como Trevi o la de los Cuatro Ríos en la plaza Navona.Necrópolis, Mitreos, ninfeos, pasadizos secretos, estatuas, huesos, monedas... En Roma no pasa un día sin que aparezca una novedad, es como si el subsuelo se convirtiera en un componente más de la psique ciudadana.Pero está la Roma exterior, la que apunta al azul del cielo. Y es preciso tener una noción de la ciudad subterránea para comprender la Roma de las postales y los paseos... Es muy posible, incluso, que la famosa Boca de la Verdad sólo fuera un sumidero de la Cloaca Máxima... como si fuera una inspección psicoanalítica, la memoria de la ciudad sale a flote.Las siete colinas eran muy diferente de cómo hoy se pueden contemplar. Había colinas que hoy no existen como la del Vaticano, allanada para hacer sitio a la basílica de San Pedro; y no existían otras creadas por el hombre (Montecitorio o el monte de los Cocci di Testaccio). En Roma se puede excavar en la tierra y al mismo tiempo, en el cielo.&lt;br/&gt;                                                                             Roma no paga traidores  En los acantilados de las miradas extrañas, hay tiempo para hacer caída libre, colgarse de los suspiros y enmarcar las sensaciones. En el punto de encuentro nos mirábamos con sorpresa, por mucho que ya hubiéramos planificado y nuestra presencia ya fuera dada por contada. Nuestro avión salía desde Santander, así que pasar una noche en aquellas tierras de la que tanto disfruté hace años, me emocionaba.Empezar un viaje a Roma corriendo por la playa de Oyambre en Cantabria, cuando menos ya deja patente un recuerdo indeleble. Pero me dio miedo, porque sé de buena mano que la plenitud muchas veces viene seguida de un enorme vacío. Y la caída es un punto muy cercano a la alegría, como la sonrisa y la decandencia, el amor y el odio...Corriendo con Julián por aquella arena, más próxima a un paisaje de otro planeta, Las piernas me empezaron a doler, de tal manera que hubo un momento, corto es cierto, que por mi cabeza pasó no correr el maratón.El siguiente entrenamiento ya fue junto al Coliseo y el Foro Romano, y con el nuevo fichaje de Jóse Ángel (Gorriti). Salí con la Asics noosa tri, porque en esos momentos no tenía muy claro qué zapas llevaría en la carrera. Debía elegir entre unas Brooks ya muy dadas pero muy cómodas y con una garantía total de que no hubira roces en los pies, o unas zapas con 50 kms pero que soportarían mejor el impacto sobre el temido adoquín romano. En esos momentos me di cuenta de que la mejor opción eran las Asics. Contemplamos con estupor los 200 metros de subida del km 41... nos reímos... mejor hacerlo ahora que mañana no voy a tener fuerzas ni para abrir la boca.El acceso a la salida es cómodo y fácil, aunque veo a gente que se salta la valla de los 3:30 para pasar al lado de los de 3:00 no lo entiendo. Al igual que tampoco entiendo los corredores que se ponen delante para salir andando.A las nueve menos cinco dan la salida a la élite... no nos enteramos porque nos hemos quedado mirando a una chica bajo un árbol en una de las siete colinas... pero esto mejor que lo cuente Julián, que se le da mejor. Además hemos quedado en que yo cuento la parte seria de la historia, y eso se me escapa.Nos abrazamos. Oigo el disparo y seguidamente a Julián decirme: tu tira y pasa a todos estos. Se refería al ejercito de corredores que delante de mi habían decidido salir a pasear. Al principio pido permiso, pero cuando veo que el tema no funciona, debía ser mi italiano poco practicado, comienzo con los empujones, incluso con los codazos, lo reconozco. Me encuentro con unos españoles que están en mi misma situación. Les hago un comentario al respecto mientras me abro camino entre el campo de espigas. Oigo a los españoles decir: seguid a ese... &amp;quot;ese&amp;quot;, era yo... pero no volví a verlos.Paso el km 1 dejando a la izquierda el Campidoglio, una maravillosa plaza diseñada por Miguel Ángel con unas vistas magníficas al foro romano. Está un poco en bajada y el crono me marca 4:15 lo de los empujones ha funcionado. El kilómetro 2, ya sin el barullo de la salida me sale en 3:50 y el 3 en 3:56 me digo que tengo que bajar el ritmo si quiero llegar a meta. El 5 lo paso en 20:04 sobre el tiempo previsto. Me encuentro bien, más que nada porque mi pierna y yo habíamos hecho un pacto... ella me dejaba correr hasta la meta y yo no me quejaría si después tomaba represalias por ello.Primer paso sobre el Tiber, me gusta. Cerca del km 8 veo en la espalda de unos corredores algo escrito: C.D Águilas. Murcia. No tengo la menor duda, son los amigos de Mabel. Acelero un poco y les doy alcance. Les pregunto si conocen a Mabel... sí, son ellos. ¿De dónde eres? me preguntan. de Valladolid. Me miran con cara de estupor... ¿y se puede saber qué tienen que ver un vallisoletano y una murciana? Secreto de sumario, contesto. Un frío silencio envuelve la carrera... la cagué, seguro que alguno de ellos es el novio. Me dicen que me una a ellos, pero ellos ivan unos segundos por encima de mi ritmo y declino la oferta. Nos damos la mano, nos deseamos suerte y me dejan a una velocidad pasmosa. Segundo paso sobre el Tiber. Me vuelve a gustar. El km 10 lo paso en 40:55 me sigo encontrando bien.El km 17 es espectacular. Tras pasar por tercera vez el Tiber, a la derecha se ve el castillo de Sant'Angelo, después se llega hasta la mismísima plaza de San Pedro, que en ese momento estaba llena, y se gira a la derecha junto a las columnas. Hasta ese entonces el adoquín había sido escaso, o a mis pies no les había dado tiempo a darse cuenta de ello. Un poco mas adelante están Pablo, Patricia y Teresa gritando como locos.Tal vez desde el km 20 lleguen los kms más feos, porque aunque se va sobre el margen del Tiber, se termina entrando en una especie de autovía. El medio maratón lo tienen señalizado con con un arco hinchable y una amable señorita va cantando en italiano tu tiempo de paso, el mío 1h 27:15 Me parece el momento de dar fuerza al margen de tiempo que llevo y paso de 4:11 a 3:56 Aguanto ese ritmo hasta el 27. Llegando al 30 noto que he perdido fuelle, pero sigo en tiempo 2h 05:05Del 30 al 35 me recupero, buena parte de culpa lo tiene Piazza Navona y el calor de su gente... porque del otro calor, de ese que nos dejó tatuada la camiseta a la piel, aún no os he hablado... porque lo cierto es que hizo mucho calor. Ya empiezo a contar para atrás, me quedan 7. Piazza del Popolo y su subida que en esos momentos ya es el Angliru. Las calles se han estrechado considerablemente, el pavés a pasado a ser más grande, más irregular y con más espacio en las juntas... osea, un suplicio, aún así mis Asics se están portando de maravilla, pero llevo los tobillos, sobretodo el derecho, algo tocado por el traqueteo. En el 38 está Piazza di spagna... pero iba tan tocado que no lo recuerdo. En realidad a partir de este km quería morirme, las zancadas eran dolorosas y tenía la sensación de ir andando, aunque no era así... en ese estado llego a la fontana de Trevi. Me doy cuenta por la aglomeración de gente, porque por no oír, no oía ni el ruido del agua al caer. Me emociona la estampa de la fuente que queda a mi derecha.El Teatro di Marcelo es un coliseo parecido al de verdad... de tal manera que Gorriti, según contó después, cree estar llegando a meta.A falta de poco más de 2kms llegan los momentos más trágicos para mi. Al empezar el circo Máximo el globo de las 3h me da literalmente en la cabeza. aquello me pilla a traición. No me lo esperaba... es más, ni me acordaba del globo de las 3h. Me quedo aturdido, como un pelele mirando la estela amarilla que se escapa ante mis ojos. No reacciono, voy muerto. En el 40,5 pienso que no se me puede escapar y le doy alcance. El chico que lleva colgado el globo me dice que le siga, que me una a ellos, le hago un gesto con la mano y le digo que no, que si quiere que me siga él a mi. Al terminar el circo Máximo y doblar a la izquierda esta el 41, veo a unos 150 metros por detrás de mi al globo de las 3h. Ahora voy deprisa. De pronto se me enciende la luz... roja. ¡La subida de 200 metros junto al coliseo! Si antes me acuerdo, antes aparece. Me cuesta mucho subirla y me sucede algo que jamás me había pasado, noto cómo si el brazo izquierdo quisiera salirse a la altura del codo. Hago fuerza pero permanece la sensación... miro atrás. El globo estará a unos 300 metros. ¡Por Dios! ¡que termine esta subida ya! Y por supuesto, si había algún dios, ese estaba en Roma ¡dónde si no! Terminar la subida y comenzar la bajada a meta fue uno. Paso el 42 en 2h 58:07 Bajo los brazos, no puedo sostenerlos. Paro el crono después de pasar la linea de meta. No entiendo dónde estoy, hace mucho calor y me mareo un poco. Bebo agua. No tengo ni ganas de llorar. Miro el tiempo 2h 58:58 luego he visto que la oficial es 2h59:04pero es igual. Voy a cambiar mi forma de correr, creo que voy a hacer otras carreras, aventura o algún maratón raro en el culo del mundo. Necesito vivir otras cosas.Me encuentro con los murcianos que han hecho 2h 52 y pico, perdonad que no me acuerde de vuestros nombres, ya os advertí que me sucedería.Me tumbo en un parque junto a una terraza donde a esas horas los turistas ya están comiendo, y pongo las piernas para arriba sobre un seto. Desde aquí la perspectiva del cielo y del culo de las italianas forman un factor común de la utopía. El resto del viaje lo dejo para que lo cuente Julián... que la verdad es que en lugar de una crónica, este maratón se merecía un libro.&lt;br/&gt;Hoy he vuelto a mirarla sin que ella me viera. Me he quedado apostado como si quisiera dispararle. La he visto junto al mar. He decidido cambiar el tiempo y jugar con las manecillas del reloj... por eso todas apuntan hacia el mismo lugar, por eso sé que no podré estar mucho más sin ver su cuerpo, envuelto en ese aire de anarquía que respira. Los hombres son patrimonio de los hombres. Las vidas son patrimonio de las vidas y las imaginamos... ¿y Roma? ¿De quién es Roma?&lt;br/&gt;</description>
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      <title>Berlín 2006</title>
      <link>http://www.edicionlivre.com/edicionlivre/Tragaluz/Entradas/2009/8/5_Berlin_2006.html</link>
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      <pubDate>Wed, 5 Aug 2009 12:05:07 +0200</pubDate>
      <description>1_ Escribo ahora.    &lt;br/&gt;    Hay palabras que cuando salen de la boca ya son innecesarias... a veces ya hasta preguntan por ti. Hay expresiones que no dependen de lo que intenten comunicar y firman pactos de silencio con el receptor. Hay momentos que no es necesario decir nada porque ello alteraría el sentido de la realidad, y cuando alguien vive sueños no necesita realidades. Quizás por eso escriba ahora, desde el panóptico de la arquitectura vivida, desde la distancia que el tiempo barrió sin conciencia. Quizás no valore lo que sucedió en Berlín hasta pasados varios meses, tal vez años, aunque espero no necesitar estar muerto para saberlo, porque los muertos son lo que no hicieron y me consta que hice. Hay palabras que uno ya sabe de antemano. Alguien dijo, cuando se nos ocurrió esta idea de Berlín, que lo peor era el entrenamiento, los meses por los que teníamos que escalar, a determinados ritmos, a determinadas temperaturas... el verano pasaría factura. Y fue en uno de esos entrenamientos, cuando me acordaba de muchos de vosotros, cuando intuí lo que estaríais haciendo... lo mismo que yo, entrenar. Escribo para no decir, porque hay palabras que nos arrastran como la fuerza contrariada de una ola. &lt;br/&gt;2_ Yo pisaré las calles nuevamente. &lt;br/&gt;El cielo de Berlín cierra a  las siete y media, desde ese momento hay que negociar un bufet con las estrellas.  Nunca se tiene la sensación de haber hecho las cosas bien del todo, uno piensa que siempre podría haber hecho más, pero la llegada a Berlín y el previo a la carrera, me avisaba de que algo había cambiado con respecto a otros maratones, raro en mi, no estaba nervioso... No puedo darle un diez a la organización, porque no se lo merece, sí a la gente que salió a las calles a vocear los nombres a gritar alientos. A todos los que a determinada hora y a determinada temperatura, permanecieron para gritar hasta el último ser que fue capaz de dar una zancada. El “carros de fuego” sonó hasta dos minutos antes de la salida. Antes ya había habido otra, la de la élite, y creo que fue el único momento donde me puse nervioso.. Una vez que sonó “nuestro” disparo, fue como matar al mensajero. Calma total. La salida no fue precipitada, las calles eran anchas y el laberinto de la carrera constituía en sí misma la ciudad, y me moví por aquel dédalo como el fruto de las entrañas maternas. No me di cuenta de que estaba corriendo hasta que vi a Mar en el Km 15. Primeros ánimos. Primer pinchazo en el corazón. Un km después me alcanza el Riply. Hacemos un mímico acuerdo de que ninguno está obligado a nada, ni a seguir ni a esperar... no era necesario pues ya lo habíamos hablado muchas veces. Veo al Riply fuerte, tanto que aunque yo iba a 4:15 el se me adelantó unos metros. No le seguí, preferí moverme en mis tiempos y esperar al final para descubrir si tenía fuerzas. La última vez que lo vi fue en el 20, en un avituallamiento, se estaba chocando con otro corredor mientras intentaba conquistar un vaso de agua. Sé que pasamos la media a la vez, pero ya no fui consciente. No quise volver la cabeza porque sé lo que es ir detrás y que vuelvan la cabeza para ver si sigues. Seguía bien, no estaba cansado, pero esa sensación no me interfirió, era consciente de que en cualquier momento el desánimo y el cansancio podrían llegar.  En el 28 llegó lo peor. Fue en ese momento donde la cabeza empezó a girar y descubrió que aunque habían pasado muchos kms y mucho tiempo, aún quedaba un mundo... y me flojearon las piernas. Hermosa impotencia, conmovedora impotencia... hacer y amagar, haber podido ser y ser a la vez, pues fue esa impotencia la que bañó en lágrimas mis ojos sin llegar a desbordarlos. Cuando me di cuenda de que iba bien, de que tenía fuerzas, de que posiblemente no sufriría, fue en el 31. Desde ahí apenas recuerdo nada, algunos golpes de viento, algunos gritos, algunas caras... gente a la que pasaba. Yo me seguí encontrando bien. Sólo recuerdo haber entrado en Liebknecht-str. Desde allí ya se veía la puerta de Brandenburgo, pero para ese momento ya estaba bien adentrado en el km 40. Fue impresionante esa avenida, la gente, el ambiente... No sé porqué motivo pensé que la meta estaba bajo el arco central de la puerta de Brandenburgo, así que apreté todo lo que pude, pero cuando llegué debajo, vi con estupor de que aún me quedaban los 195 metros con los que la casa real británica nos obsequió. Ya no tuve fuerzas para ir más deprisa, así que me dejé ir, cerré los ojos y miré al cielo, después al crono y, si la felicidad es un estado de levitación, entonces fui feliz. &lt;br/&gt;3_ Desde el observatorio. &lt;br/&gt;Otros sueños, providenciales, fragorosos, baten ahora contra el ventanal de mi hotel. Este suave frescor en la mejilla me alienta sin querer... esos sueños que te acercan a la  libertad de ser dueño de una historia. Aparecemos, ellos y yo, como dos duelistas, divisándonos a distancia, vacilantes. Los miro de frente e insinúo que no me gusta pedir favores; ellos hacen un guiño ya desde lo lejos, más allá de Berliner Dom, de la Postdamer pltz, de Unter den Linden y desaparecen entre las sombras de cristal y cemento que ornamentan la ciudad. Hay palabras que es mejor no pronunciar, porque entonces uno se daría cuenta de que existen.&lt;br/&gt;  © Miguel Ángel Esteban 2006&lt;br/&gt; </description>
    </item>
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      <title>Zurich 2006</title>
      <link>http://www.edicionlivre.com/edicionlivre/Tragaluz/Entradas/2009/8/5_Zurich_2006.html</link>
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      <pubDate>Wed, 5 Aug 2009 12:02:27 +0200</pubDate>
      <description>acceso &lt;br/&gt;La propia complejidad de los sentimientos confirma que casi siempre se entra en un terreno de emociones aunque a veces se dude de que sea lo que es.&lt;br/&gt;Dos días antes de salir hacia Suiza, procuré que estuviera en mi poder el último disco de Quique González “ajuste de cuentas”; así que sería una mutilación, a la par que injusto, no incluir en lo que escriba lo que seguramente estaba escuchando. Este viaje siempre lo recordaré como el “ajuste de cuentas”.&lt;br/&gt;“tiembla como si fuera la primera vez, como si fueras a largarte después y no quisieras...” &lt;br/&gt;reparto &lt;br/&gt;laszlo es una persona afable. Un tipo que corre maratones enfundado en un cuerpo de velocista. Cuando hablas con él por teléfono uno tiene la sensación de estar escuchando a Roberto Carlos, y es que sus genes brasileños, aunque se mezclen con los húngaros, no dejan de dominar cada uno de sus rasgos. Una de las mejores personas que he conocido jamás.&lt;br/&gt;Fiorella. Suiza de origen italiano. Piel morena y gesto dulce. Es la “amiga” de Laszlo. Habla un perfecto castellano, y alemán, e italiano, y francés, e inglés... Disfruta con las sonrisas, de eso   no hay duda, y tiene un cariño especial con los niños.&lt;br/&gt;Derrick. El Yankee del grupo. Expiloto de la Swiss. Compositor, intérprete, fotógrafo. 9 maratones de Boston le contemplan. Con sólo mirarle a la cara uno sabe que está tropezándose con alguien honesto. Su forma de ver la vida es apasionada, por eso los soñadores siempre dejan la vida para después.&lt;br/&gt;Elisa. Su familia tiene posiblemente el mejor italienische de Zurich, y yo doy fe de ello. “Golosone”, el nombre lo dice todo. A primer contacto parece una persona fría, distante, pero sólo es la armadura con la que sale a la batalla, pues pasado un breve espacio de tiempo, su alegría, gracia y sonrisas varias, asaltan el habitáculo donde se encuentre... y te arrastra.&lt;br/&gt;Joaquín. Mexicano. Aunque si uno le mira a la cara, lo primero que piensa es: ¡es mexicano!. Fue la primera persona del grupo que conocí en venecia y por tanto uno de los responsable indirectos de que el 9 de abril corriera el maratón de Zurich. Me hizo las mejores fotos que tengo corriendo.&lt;br/&gt;Corina. Es la compañera de Joaquín. Rubia, con ojos limpios y rostro transparente. Interpreta música y hace unas “fundí” de muerte. Su vino de Sudáfrica, fue la guinda. &lt;br/&gt;A cada uno de vosotros infinitas gracias por haberme hecho pasar una de las mejores semanas de mi vida “como kamikaces enamorados... como pistoleros de sangre caliente...”. &lt;br/&gt;primer acto &lt;br/&gt;En contra de las leyes del sentido común, una fuerza acerca sus cuerpos y es esa misma fuerza la que les saca del mundo. Él la besa mientras el resto de mortales que permanecemos en la cola les miramos con envidia. Le susurra al oído algo en un idioma que no comprendo, después, él se va. Ella se hace la fuerte, pero no lo puede evitar y sus lágrimas terminan tropezando entre sus labios “algo tendrían que contar las estaciones, algo dirán las terminales de aeropuerto, los bares donde nacieron cinco de nuestras canciones, las noches en que tu chica te decía nunca más...”&lt;br/&gt;Aquella era la rubia más espectacular que jamás haya visto, y mira por dónde, viajaba en mi avión... así que mi acojone a tal osadía contranatura se desinhibe, y si el artefacto tiene que meterse un hostión de impresión, pues que mejor que hacer el último viaje en compañía de la rubia...&lt;br/&gt;La vista sobre los alpes me hace tener envidia de los ángeles.&lt;br/&gt;Laszlo nos esperaba en el aeropuerto de Zurich, y él mismo se encargaría de llevarnos a su apartamento en Lucerna.&lt;br/&gt;La nostalgia es dulce porque pensamos que todavía podríamos, de que de alguna manera las cosas permanecen a la espera, y si me decido, todavía estaría ahí, trotando junto al Luzernsee, en compañía de Derrick y Laszlo “dónde iremos a parar calculando el vértigo, de los sueños que quedaron detenidos...”&lt;br/&gt;Al día siguiente, sábado, salí solo a entrenar. Heidenstrasse, después paso sobre el puente seebrucks. Las montañas nevadas relucen sobre sus aguas, la emoción se me anuda al estómago “subo la montaña que se oculta tras el vuelo de tu falda...” después la plaza bahnhof, inselquai y vuelta a casa. Desde la terraza la visión es de otro planeta “flota en la memoria de los días grises, veo tu silueta sobre el arrecife... ahora tendré que salir a buscarte...”&lt;br/&gt;Aquí los horarios son diferentes y decidimos un término medio, esto es: comer un día a horario europeo y cenar al español. Así me vi comiendo a la una y cenando a las diez y media... aunque lo peor era cuando invertíamos la ecuación; comíamos a las tres y cenábamos a las seis. Eso sí, ni estómago no protestó. &lt;br/&gt;segundo acto &lt;br/&gt;El limpiaparabrisas del coche bate el agua que explota contra el cristal; sus sueños se comunican con los míos “me agarraste por dentro, fuerte. Me llevaste del brazo, vente, soy un nudo de doble lazo al otro lado del puente...”&lt;br/&gt;Eran las seis de la mañana y a los suizos les dio por poner el maratón a las ocho y media. Daba lo mismo, de haber sido a las diez, también hubiera estado lloviendo. Busqué un tiempo fuera del tiempo, pero sólo encontraba una lluvia cada vez más fuerte, y las palabras de Laszlo dejando constancia de su cabreo por aquella situación; porque no os lo he dicho, pero desde que llegué, la afición preferida de Laszlo era chequearse hasta encontrar una molestia que le convenciera de lo mal que estaba para el maratón.&lt;br/&gt;Yo miraba hipnotizado por la ventana aquel ballet de lluvia, lago y montañas, aquella orquesta de sensaciones y olores “cómo renunciar a otros olores...”&lt;br/&gt;Llegamos a la línea de salida cuando quedaban tres minutos. Derrick se decidió por salir solo, así que no volvimos a verlo hasta el km 33, en una de esas revueltas que habían diseñado por el centro de Zurich. Llovía de una manera torrencial. No te creas, me dijo laszlo, aunque los suizos tienen pinta de fríos, cuando hay una competición deportiva se transforman. Quizás por eso, porque en mi cabeza sólo cabía la palabra desamparo, me costó entenderlo; y no ya por la transformación de Jekyll a Hyde de los zuriqueses, sino más bien por la tromba de agua que estaba cayendo... de aquí sale corriendo hasta Guillermo Tell dejando tirado a su hermano con la manzana en la cabeza.&lt;br/&gt;Sonó el disparo, Se agitó el aire. Se encendió la luz.&lt;br/&gt;Nada más pasar la línea de salida, Laszlo se pone cabezón: tengo las piernas como piedras, no lo voy a poder acabar. En su mente estaba hacer un minuto menos que en Venecia (3:37), pero en la mía estaba intentar llevarle por debajo de 3:30.&lt;br/&gt;Pronto descubro que Hyde, ha llegado... la transformación de la que Laszlo me habló “quiero saber si fue realmente bueno o una sonrisa a cara de perro para disimular todo lo que llevas dentro...” Me vi envuelto en cientos de rostros que habían cambiado su expresión, que gritaban bajo sus paraguas, entre los chubasqueros hopp-hopp-hopp era el grito de guerra y como orquesta coral infinidad de cencerros con sonido a hojalata... ahora entiendo porque no oía a las vacas en las praderas.&lt;br/&gt;Salimos a un ritmo cómo de 4:50 – 5:05   bueno, lo de 5:05 sólo era cuando parábamos a hacer pipí. Bordeamos el lago, seguía lloviendo, seguí habiendo gente por todos lados hopp-hopp-hopp y más cencerros... ¡¡impresionante!!, los pelos como escarpias... que me coja yo una pulmonía que para eso he venido, pero toda esta gente... Km 8 música reconocible. Sobre un escenario elevado un grupo de brasileñas (tapadas las pobres por la rasca que hacía) contorneaban sus cuerpos. A laszlo le entró el orgullo patrio e izó su puño izquierdo donde llevaba una muñequera con la bandera brasileña. Tuve que frenarlo porque de la emoción lo mismo aún estaba corriendo: tío frena un poco que acabas de ponerte a 180 pulsaciones... a ver si tienes buebos a hacerlo en el km 40... ni aunque estén en string estas tías “lo perdí y ya no importa, hay veces que lo bordas y veces que lo tiras por la borda...”&lt;br/&gt;Las zapatillas naufragaban. La carrera era agua y tuve la certeza de que la humedad y yo nos encontraríamos en un sueño largo y nítidamente recordado, asible, real “quiero amanecer mañana como un loco después de las seis...”&lt;br/&gt;En el km 16 llegamos al punto más emocionante, o así lo sentí por lo menos. Una subida de unos 200 metros nos hace entrar en Meilen (creo, porque me lo ha repetido Laszlo como 25 veces y ya no me acuerdo). La carretera se estrecha, en realidad la estrecha la gente que se agolpa, esto es como el Tourmalet. Arriba, una carpa aparece poco antes de coronar. De pronto me veo en un lugar oscuro, con las gafas empañadas no sólo por el agua, repleto de gente... muchísima gente. Los cencerros me rompen los tímpanos. Huele a comida, a salchichas y chucrut. La gente grita. Cuando salgo es como si estuviera en otra dimensión. El contorno evanescente de la carretera dibuja un borroso horizonte, un confuso periodo entre el estoy aquí o ya pasé. Detrás del fragor aguardan los kms... casi todos los kms “vidas que dejé cruzadas vienen persiguiéndome...” Lo siguiente que recuerdo es la voz de Laszlo: tío, has pisado un charco y me has salpicado. ¿Un charco? Lo raro sería no haberlo pisado.&lt;br/&gt;A la media se llega mediante otra subida, más suave que la de Meilen, en 1:44:50 tiempo programado, vamos bien. Pregunto a Laszlo, resopla. Seguimos bordeando el lago.&lt;br/&gt;La sensación es un pacto inseguro. Hay combinaciones duraderas, otras no tanto. Aquella aún la tengo grabada. Me sorprendió como un relámpago a media noche, un grito: ¡¡¡ hopp Miguel ¡!! Era  la voz de una chica. Casi me paro. Me giré. Joder, no la conocía de nada. Me miro el dorsal, allí está la explicación: 4180 Miguel Angel.&lt;br/&gt;En el 25 entramos en el centro de la ciudad, gritos de viva españa... consiguió levantar el brazo a duras penas. Aún me encuentro bien, pero los 35 días de parón después de Sevilla y los apenas 60 kms con los que llego a este maratón, sé que me tendrán que pasar factura en algún momento.   Un parque empapado nos espera en el 29. Allí vemos a Elisa, nos dice que Derrick aún no ha pasado. En el 30 nos avisan de que nos van a hacer una foto, sacamos pecho y postura de corredor.&lt;br/&gt;En el 32 todo se convierte en un correcalles, un zig-zag imparable. Puentes, adoquines, pequeñas subidas que para entonces ya son el Everest, cencerros, gente, gritos... unos corredores que van por un lado, otros que vuelven por el otro.&lt;br/&gt;Laszlo, estos que pasan en dirección contraria son los que van delante de nosotros o los que van detrás?...así hasta tres veces. En el 33 nos cruzamos con Derrick entre gritos de guerra. En el 36 volvemos a ver a Elisa.&lt;br/&gt;Hemos subido el ritmo sustancialmente y veo que Laszlo tiene ganas de marcharse. Se va en el 37. Le veo a 30 metros durante 2 kms más. A 60 metros durante otro km... después dejo de verle. En el 40 siento que no puedo más, pero ya huelo la meta “polvo en el aire y asientos vacíos, comienza el baile después de silbar. Todo estaba mejor cuando estaba contigo...” Pienso en parar... “pon atención, firmar mi rendición no entra en mis planes...”&lt;br/&gt;Más cencecerros. Más gritos. Más gente. Más lluvia. Hopp-hopp-hopp. Veo la meta.&lt;br/&gt;Laszlo me está esperando, ha hecho 3:27. Dos minutos después entro yo. Nos abrazamos. No hay sudor, sólo agua “es una historia que se escribe en los portales, la breve intensidad de las primeras luces...” &lt;br/&gt;desenlace &lt;br/&gt;¿Dónde pongo ahora lo hallado en las calles, en las noches, en los rostros que he encontrado? Los sueños son fragorosos y llenos de puntos suspensivos y llevan el olor de lo impreciso. Los sueños fragorosos son iguales en Valladolid, en Madrid o en Zurich... dibujan el contorno evanescente.&lt;br/&gt;De nada serviría contar ahora las cervezas en el RoadHard, ni el champán en el Urania... no, de nada, sino para recordar, y no por ello, sino por la resignación. Pero nunca está del todo terminada la partida “la suerte es una ramera de primera calidad...” siempre queda esa pendiente suave de tobogán. Tal vez si hago memoria lo vuelva a recordar. Tal vez si hago memoria de ahora en adelante vuelva a ver ese tobogán de hombres y mujeres con ojos suaves, con su piel encharcada por la lluvia, que salieron a la calle porque un día por allí pasaba un maratón... pero recordarlo sería concupiscencia.&lt;br/&gt;  © Miguel Ángel Esteban 2006&lt;br/&gt; &lt;br/&gt;</description>
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      <title>Sevilla 2006</title>
      <link>http://www.edicionlivre.com/edicionlivre/Tragaluz/Entradas/2009/8/5_Sevilla_2006.html</link>
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      <pubDate>Wed, 5 Aug 2009 11:59:46 +0200</pubDate>
      <description>que no nos falte de na   Soñamos soledad y a veces se cumple, como una pesadilla en la alquimia del tiempo...  nunca dejará de sorprenderme, por muchas veces que me pase, por muchas que lo piense; siempre vuelves a encontrar una persona que merece la pena. sería injusto decir nombres, pero fue un grato placer conocer a Fidel (fidelgon). y antes de nada, quiero enviar un abrazo muy fuerte a javiri... aún nos tiemblan las piernas después de lo de anoche... muchas veces es sólo cuestión de segundos.  Empezó a llover. Eso no sería noticia de no estar en Sevilla, así que aunque el &amp;quot;tío&amp;quot; del tiempo no se equivocó, uno no perdía la esperanza de que así fuera. Llovió durante la comida, durante la cena... durante la noche. Hacía viento más que moderado... qué más podía faltar??   lerele   hay cuerpos que definen a sus dueños y zapatillas que anuncian a sus propietarios...  Al amanecer, sucedió como un milagro... anunciado, eso sí, pero no por ello menos milagro. No llovía. En el estadio olímpico comencé a divisar los primeros rayos de sol. fotos, entrada por el túnel, salida a la pista y a calentar. emilio se me perdió, algo que después agradecí, porque no hubiera podido seguirle. Me di de bruces con saltatapias y franfri, y fue curioso, porque por mucho que intentábamos hacer bromas, eran como falsetes, como figuras de barro antes de cocerse. los nervios se podían bordar sobre cada una de nuestras pieles con asombrosa facilidad.. Eran las nueve, pero el disparo no sonaba. Al final lo hizo. me pilló a tración, casi rezándole al cielo para que siguieran descolgándose aquellos calientes rayos de sol. Si la organización no fue de 10, fue por aquella salida... y es que hacer pasar a 3000 corredores por un acceso de unos 15 metros es como embutir chorizos en plena matanza. Por lo demás, ni un solo &amp;quot;pero&amp;quot; a la organización. De las mejores, por no decir la mejor que me he encontrado.  Salí con saltatapias y franfri, muy lentos en la salida por la aglomeración de corredores. Cuando quise mirar atrás, ya no los vi.  El tiempo era fresco, con sol. Bueno. Sobre el 5 me encuentro con fidelgon que llevaba instalado el &amp;quot;we are the champions&amp;quot;. Cogimos un buen ritmo entre 4:05 y 4:15. nos compenetrábamos, nos animábamos...pero sobre el KM 12 sucedió. un viento tímido en un principio, muy cabrón en su final, quiso unirse a nosotros para hacer también el maratón, se filtraba por las camisetas y nos ponía las manos sobre el pecho. Seguimos juntos hasta el 20,5.   el probe miguel   Todos los actos de la vida se articulan en torno a un supuesto reglamento...  Me dio un pinchazo. aquello ya me sonaba, era el &amp;quot;revival&amp;quot; de antiguos éxitos, y el gemelo, como el dúo dinámico, cantó. ¿qué hacía? ¿recogía los bártulos y metía los instrumentos en el furgón? ¿o ponía a la orquesta en línea de a uno para que me hicieran los coros?... les hice formar. fidel miró hacia a atrás, le hice un gesto con la mano para que siguiera... en realidad no le hacía falta, iba como una moto de cuatro tiempos.  pasé la media en 1:30 más o menos.  en el 25 apenas sentía la pierna, ni para bien ni para mal. empecé a contar hacia atrás...17.  el 30 estaba pasando el parque de María luisa, pero no me enteré. vi de vuelta a emilio comune... manda buebos... todo el principio buscándole y me lo encuentro al final... su final. &amp;quot;¿cómo vas?&amp;quot; oigo. &amp;quot;jodido&amp;quot;, contesto. seguía contando. 12.  cerca del 31 veo a chundi. No sé qué le digo, tampoco sé que me dice.  a estas alturas el viento era ya muy fuerte... también es cuestión de sensaciones, pues en ese momento, el simple viento levantado por un mosquito hubiera sido huracanado para mi.  sobre el 37 oí a emilio y a dragón y alguien más que estaba con ellos... los vi borrosos. seguía contando. 5.  en el 38 lo de levantar las piernas era un trabajo de arquitectura programada. hubiera sido más fácil reconstruir la catedral de Burgos sin andamios que hacer separar mis pies cinco centímetros del suelo. por aquel entonces mi ritmo ya era de 4:55. me adelantó un hombre que portaba un solo brazo. le miré... a esas alturas me hubiera adelantado de tener también una sola pierna.oí a alguien gritar: &amp;quot;vamos, con dos cohone&amp;quot;.  en el 40,5 no sé qué pasó. ni luz, ni túnel, ni dios que lo fundó... sólo la nada. me paré, pero no porque quisiera hacerlo, sino porque en aquellos momentos era mi condición natural. de haber estado nadando, me hubira ahogado. me planteé como meta más próxima volver a correr en el 41. tardé 6 minutos en hacer aquellos 500 metros. llegó el 41. seguía contando. 1. Aparece el peru. me llamaba. lo tenía a un metro detrás de mi, pero por más que miraba, no le veía. trotamos unos metros, nos contamos nuestras penas... &amp;quot;tira y baja de 3:15&amp;quot; le oí decir.  entré en el túnel grogui. de pronto se hizo oscuro, cuesta abajo y ni mis ojos ni mis piernas quisieron entenderlo. no recuerdo nada de aquel túnel. salí al estadio entre varios bofetones de viento. ¿dónde cojones está el 42? no puede estar muy lejos. vi el arco azul de joma a lo lejos al tiempo que pasé por el 42. el arco azul no era la meta, sino uno blanco que estaba cien metros más allá. entré en meta. esperé al peru, pasé por el túnel de calor, me dieron ganas de sentarme, pero si lo llego a hacer, aún estaría allí. me encontré a fidel. un maratón más.   NO8DO   A veces muevo los labios silenciosamente. no siempre es cuestión de hacer entender los pensamientos. Este año sevilla NO-madeja-DO, tal vez al siguiente, o al siguiente.  cuando miro por mi ventana y veo la nieve que todo lo gobierna, imagino los focos que iluminan la catedral. las palomas volando en todas direcciones, la giralda al final del universo... un decorado único, irrepetible. un escenario perfecto... las vidas que se cruzan en mi vida.  gracias a todos una vez más. &lt;br/&gt;© Miguel Ángel Esteban 2006&lt;br/&gt;</description>
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      <title>Venecia 2005</title>
      <link>http://www.edicionlivre.com/edicionlivre/Tragaluz/Entradas/2009/8/5_Venecia_2005.html</link>
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      <pubDate>Wed, 5 Aug 2009 11:57:48 +0200</pubDate>
      <description>Capítulo cero: e cuando arrivo a venezia.   Volver a revisar las estructuras mismas de los recuerdos me hace sentir que vuelvo a estar. El autobús me llevaba desde el aeropuerto de Treviso hasta pl. Roma en Vencia. Es de noche. Llueve ligeramente como el ripli me auguró; pero la temperatura no es fría, sobre 14º. Al conductor le ha dado por hacer de DJ y ha puesto el &amp;quot;hotel california&amp;quot; de los Eagles... on a dark desert highway... Hay algo más bonito que visitar Venecia, llegar a Venecia de noche. Yo me la imaginaba como la describía Juan Manuel de Prada en &amp;quot;la tempestad&amp;quot;... &amp;quot;algo tenía Venecia de leproso que se obstina en mantenerse erguido, cuando ya el veredicto de su destrucción ha sido decretado&amp;quot;. las farolas apenas pueden sostener la imagen de sus calles de agua, de sus pasajeros. Pasear por sus calles es algo que todo el mundo ha hecho en algún momento de su vida, pues es difícil que nadie haya abierto nunca un libro o una revista y se haya topado con descripciones perfectas de su estructura, su condición; o alguna foto que refleje fielmente su estampa. Lo que no describen esos artículos ni esas fotos, son la emoción, la sensación de pasear por lugares que rezuman misterio y que constatan que algo grande ha pasado allí... que algo grande puede pasar... está a punto de pasar. Sería absurdo hablar de Rialto, S.Marcos, el Gran Canal, Campo s. Polo, Campo s. Stefano. Sería ridículo hablar de sus góndolas, sus vaporettos o sus iglesias... tan absurdo y ridículo como contar que existe un cielo y una tierra... pues lo realmente importante es que Venecia y sus vidas ajenas, imprimen carácter, una especie de “humedad inofensiva que resbala por nuestra piel”.  El sábado hice el ultimo entrenamiento. a las siete de la mañana ya había amanecido, pero una niebla profunda, acuosa, persistente; hacía que todo pareciera oscuro, emborronado, distante, misterioso, tétrico... dios, cuantos asesinatos se habrán cometido a las ordenes de este batido de nube y agua que flota por estas laberínticas calles, pensé.  Mi hotel estaba cerca de pl. Roma. para llegar a ese punto o a s.Marcos, o a Rialto, está indicado a lo largo de todo Venecia... lo que uno aprende es que por muchas indicaciones que haya, el laberinto es el laberinto, y simplemente juega contigo. Me puse las zapatillas y salí por esas calles húmedas, resbaladizas en algunos tramos. La mayoría de las calles eran muy estrechas, en algunas incluso no abría los codos para no darme contra las paredes. Sólo el ruido de mis zancadas...tozap,tozap,tozap... y un eco que hacía de avanzadilla a mi paso, corría entre la niebla densa. Subo puente bajo puente. Agua. Subo puente, bajo puente. Agua. Los taxis y las góndolas aparecen como fantasmas entre las aguas encabezados por una tenue luz de bombilla que portan en la proa y que aparece titilante y por sorpresa entre el extraño color gris, blanco negruzco, verdoso. La poca gente que camina por las calles a esas horas, se aparta y me dejan pasar. Algunos me aplauden y escucho algo así como: &amp;quot;maratón, maratón&amp;quot;. Al pasar por s. Marcos todo está vacío, sólo un hombre haciendo fotos a la fachada que de pronto me dice: &amp;quot;eyyy&amp;quot; cuando miro me hace la foto... joder, esto parece un anuncio. A lo lejos se oyen las bocinas de los barcos como profundos eruptos de ultratumba. Cojo la Riva Degli Schiavioni, que termina en Sette Martini que es donde el domingo estará la meta. Hago los últimos ocho puentes. Ya los cubrieron de un puente sobre puente; una plataforma de madera que nada mas pisar en ella me acojona, primero porque vibra...si vibra conmigo, cuando pasemos quince por aquí a la vez... segundo porque en la bajada veo un brillo sospechoso sobre la madera producido por la meona niebla. Bajo el primer puente con cuidado al sonido de zataplum, zataplum... no resbala; aún así me paro y piso fuerte, nada, no resbala...joder, si no entiende esta gente de humedades, quién si no... hago el siguiente puente, el séptimo. Es paralelo al Ponte de los Suspiros. Lo miro, es precioso. me imagino al día siguiente pasando por allí... si llego. Hago los restantes puentes y entro en meta. Ya están las vallas puestas y la RAI está instalando los cables y las antenas. Se me ponen los pelos como escarpias. Media vuelta y al hotel. Total cuarenta minutos. Estiro junto a la barandilla del canal. Sigue la niebla.   Capitulo uno: equilibrio precario.   El sentido del desorden es importante. Es como si nada se pudiera controlar, como si todo se fuera a desmoronar de un momento a otro. Es difícil sostener los recuerdos con un mínimo equilibrio. La feria del corredor la hice el viernes, y aunque no era gran cosa, aquí se produjo la primera, de las miles de anécdotas que me sucedieron. mientras yo tomaba el dorsal Teresa hablaba con el chico de las inscripciones para solucionar el tema de las tarjetas de transporte que hacían allí a los corredores que la hubieran solicitado. Cuando salgo con la bolsa me encuentro a Teresa con otra bolsa igual y recogiendo un chip... pero... nada que el tío se ha hecho un lío, se piensa que estoy inscrita y me esta dando el dorsal, el chip y la bolsa del corredor... pero como su nombre no aparecía (normal) le dan un dorsal de la élite... yo flipo. Joder, yo pague 70 eurazos por la inscripción, y ella por la patilla...  el autobús que nos llevaría a Stra, la salida; salía del Tronchetto. Había quedado con un grupo de dos mexicanos, un americano, un brasileño y otro de lischester o como se diga eso, que había conocido en la feria del corredor. El viaje fue muy pesado, pero una vez en la salida, todo sucedió muy deprisa. No llovía, pero persistía una niebla que aunque mas abierta que la del sábado, seguía siendo tétrica.  La organización me pareció muy buena. Fue fácil entrar en los recintos por tiempos, aunque aquí estaba lo peor...esperar mas de media hora de pie a que dieran la salida.  El tío que tenía detrás me estaba poniendo nervioso. Que si se mueve para aquí, que si se mueve para allá, que si salta, que si se agacha... todo ello utilizándome a mi como equilibrio natural... dan la salida, parece que han conectado con la tele, pienso...pues ya esta Miguel, a por ello... Sólo había una persona que supiera que iba a intentar las tres horas... “es preferible lo imposible convincente a lo posible que no convence”...como decía Aristóteles. El globo verde (3h) lo tenía un poco lejos de donde estaba... paso por la alfombra azul. Le doy al botón rojo del Polar... miles de zumbidos de los chip empiezan a atravesarme. Empiezo a correr...y zas... el subnormal saltimbanqui que tenía detrás me pisa y me saca la zapatilla. Le miro mal...le miro muy mal. Primer km en 4:20 veo el globo verde a lo lejos. 4:03/4:10/4:05... lo más cerca que tuve el globo verde fue en el km 9... después lo lleve a 30/40 metros.  Muy buena la animación, con grupos cañeros en el recorrido...tocaban cosas de Pink Floyd, Gary Moor...y el sweet home alabama de King, Rosssington, Van Zandt que yo inmediatamente trasladé a la versión de &amp;quot;miña terra galega&amp;quot; de Siniestro Total.  La animación en los pueblos era buena...el corraliego hubiera flipado con las tías que había animando... pasé la media en 1:31:00 más o menos.  En el 25 tuve un bajón importante, el globo verde cada vez lo veía más lejos. Aún así hasta el 30 estaba en tiempo de 3 horas. En el 33 se entra en el puente de la libertad...casi cuatro kms sobre el mar...pero con la niebla no se veía un clavel...todo era un manto blanco. El puto puente, aunque no hacía viento, me dejo muy tocado. Sólo deseaba salir y encontrarme con Venecia...era lo único que podría sacarme de aquel agotamiento. Y el puente se acabó en el 37 y medio... y soñé con Venecia...pero sólo me encontré con la trastienda de Venecia. Lo más feo de Venecia se concentraba allí... Vías muertas, basureros, almacenes desiertos de carga y descarga... aquello terminó por hundirme del todo... corría por inercia, porque algo tenía que hacer. Empezó a adelantarme mogollón de gente y suplicaba porque aquella agonía no se prolongara en el tiempo...si hubiera tenido un anillo lleno de cianuro como los antiguos romanos... me lo hubiera tomado sin dudar. Pero en el 40 todo cambio, coincidiendo con la llegada a Santa María Della Salute en la punta de la Dogana. La vista desde allí es impresionante. La gente empezó a aparecer de repente como aparecidos en una polaroyd... oía &amp;quot;España/España&amp;quot; y comencé a adelantar a gente. Atravesé el Gran Canal, giré a la derecha en unos pasos imposibles...allí me encontré a mi familia gritando. 200 metros más adelante pasé San Marcos... miré a la izquierda. Se me puso la piel de gallina, muchos recuerdos sucedidos en los últimos meses se me agolparon de pronto... estuve a punto de llorar, o tal vez lloré. Pasé junto al Palacio Ducal...eso era el 41...después el Puente de los Suspiros...desde aquí ya conocía el recorrido...pero esta vez se me hizo eterno. Del Puente de los Suspiros siempre me acordaré, ya no por su belleza, sino porque era el único que no tenia rampa de madera para los corredores...había que pasarlo a huevo...osea subiendo y bajando escaleras. En las subidas de los puentes la gente se quedaba, yo me abría paso como podía. Contaba los puentes mentalmente. En el km 41 y medio un grupo de españoles...estoy seguro que eran catalanes, comenzó a gritar &amp;quot;España&amp;quot; &amp;quot;España&amp;quot;... y depués &amp;quot;merak&amp;quot;...aquello fue lo definitivo. Apreté el culo. Pase como a treinta corredores en aquellos últimos ochocientos metros... iba tan encebollao que no me di cuenta de cuando pasé la meta...sólo cuando oí el pitido del chip... 3:11:00 no fueron tres horas, pero creo que estuvo muy bien. Y sobretodo, que sepáis, que me acordé de todos vosotros... también corrísteis conmigo.   Capitulo final: prossima fermata.   Volveré a releer &amp;quot;la tempestad&amp;quot; siento que lo necesito. Que quizás viendo las cosas escritas sea consciente de que todo sucedió, de que Venecia existe, de que de alguna manera yo ya formo parte de ella y que sin querer ella habita ya en mi. Y que aunque Venecia sea una &amp;quot;ciudad arrasada por mil incendios reales o simbólicos&amp;quot;, ya nunca será un cementerio submarino. &amp;quot;Otros rostros se alejan y precipitan en la común argamasa del olvido...&amp;quot;  prossima fermata... Sevilla.&lt;br/&gt;© Miguel Ángel Esteban 2005&lt;br/&gt; </description>
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